Reseña de Memorias, de Alec Guiness

Amante del cine y la literatura, Edu Garrido nos ofrece su visión de las Memorias del conocido actor Alec Guiness, pasando la criba de su ojo crítico. 


Memorias, de Alec Guiness 

Sir Alec Guiness, mundialmente conocido por sus papeles cinematográficos icónicos como en El puente sobre el río Kwai, Doctor Zhivago, The Ladykillers o la saga Star Wars, se lanza a contarnos sus memorias, su vida desde su propia perspectiva, que no tiene nada que ver con lo que esperamos leer.

Publicada originalmente en 1985, Guiness demuestra un estilo tan exquisito como atrayente. Su prosa es delicada y muy cuidada, propia de todo un gentleman británico. Conforme vas leyendo es como si te la estuviera contando tomando un té en su salón de Londres, junto a unas pastas y su querida esposa entrando y saliendo por si nos hace falta algo.

Al igual que su estilo, lo que nos cuenta es totalmente personal, y para gran sorpresa de los que le conocemos y adoramos por su impronta cinematográfica, vemos que para él el 7º arte tan solo es el sustento económico que le permite trabajar en su gran amor, que no es otro que el teatro. El libro recorre el siglo XX de principio a fin en repetidas ocasiones, desde sus inicios vitales hasta unas pocas líneas que dedica a su relación con David Lean o algún pasaje vital en Hollywood. De hecho es realmente curioso que sus numerosas menciones a grandes iconos de la interpretación británica como Lawrence Olivier, John Gielgud o , se circunscriben al elemento teatral de su relación, o como mucho, al nivel personal.

Conocemos sus tribulaciones religiosas, a las que dedica un capítulo realmente generoso, dudando entre el anglicanismo y catolicismo romano; su intervención en la II Guerra Mundial a bordo de un barco que transporta hombres, materiales y alimentos entre una costa y otra; su paso de actor suplente de una obra de tercera a compartir escenario con los más grandes de la historia del teatro inglés; su amor incondicional e irrepetible hacia su mujer Merula; sus divertidas peripecias en Cuba mientras rodaba Nuestro hombre en La Habana con Carol Reed, etc…, hasta completar poco más de 250 páginas que te van enganchando y descubriendo un vértice de la personalidad de Sir Alec Guiness prácticamente desconocida por la mayoría de sus admiradores cinéfilos.

Ni el Profesor Marcus, ni el Coronel Nicholson, ni el Príncipe Faysal, ni Marco Aurelio, ni Yevgraf Andréyevich Zhivago, ni Carlos I de Inglaterra, ni Obi-Wan Kenobi son nada más que un papel a representar, una excusa para llenar su cuenta corriente, un lienzo sobre el que agrandar su fama (Óscar al Mejor actor en 1957 y otro Honorífico en 1980), un campo sobre el que desplegar sus dotes naturales, mientras su verdadero amor (el teatro) coquetea una y otra vez con su corazón abierto, refulgente de sangre ardorosa y pasión desmedida. Todo ello, contado como el propio Guiness era, sencillo, trabajador, sin darle demasiada importancia, humilde y natural, pasando de un charco a otro a grandes saltos, pero sin salpicar.

Reseña de Edu Garrido. 


 

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