[Libro Vs Película} Johnny cogió su fusil

Cerrando el póker de obras dedicadas al centenario de la IGM, hablamos de una obra centrada en el otro lado del heroísmo y la épica del belicismo, la crítica voraz al resultado menos reconocible de cualquier conflicto bélico. 



JOHNNY COGIÓ SU FUSIL (Libro) – Dalton Trumbo


Dalton Trumbo fue un escritor y guionista norteamericano, famoso por ser uno de los 10 de McArthy llevó a cabo en la década de los 50. Pese a ello, ganó dos Oscar por su trabajo como guionista (por Vacaciones en Roma y El bravo), además de ser la pluma que escribió guiones tan magníficos como los de Espartaco, Éxodo, Castillos en la arena o Papillón. Como novelista apenas llegó a la decena de títulos, siendo Johnny cogió su fusil la más recordada y brillante.



Hollywood, que logró un gran éxito profesional a pesar de las tremendas trabas que la caza de brujas protagonizada por el senador

Publicada en 1939, dos días después de iniciarse la IIGM y 2 años antes de la entrada de EE.UU. en la misma, fue un éxito desde el principio. Basada en una noticia que Trumbo leyó en un periódico sobre la visita del Príncipe de Gales a un veterano canadiense de la IGM que había perdido todos los sentidos y miembros de su cuerpo, se convirtió en la obra antibelicista por antonomasia.

Joe Bonham es un soldado estadounidense que participa en la IGM y, en el frente de batalla, queda brutalmente mutilado, sin brazos, ni piernas, además de sordo, ciego, mudo y con la parte inferior de su rostro destrozada, por lo que no puede moverse, hablar, ver, comunicarse, oír, dependiendo totalmente de las atenciones personales de la enfermera encargada de él.

Pero su cerebro sí funciona plenamente y es capaz de sentir la presencia de otras personas en la habitación en la que está confinado o recordar el pasado o ver el negrísimo futuro que le espera.

Las enfermeras van y vienen, algunas huyen ante la crudeza de sus heridas, hasta que parece que una de ellas se queda como encargada permanente de su cuidado durante el día.

La crudeza con que Trumbo nos plasma los pensamientos de Joe al darse cuenta de su situación te obliga a tragar saliva con cuidado. La falta de puntuación durante todo el texto, solo auxiliado por el punto y seguido y el punto y aparte, reflejan la claustrofobia vital en que sobrevive el cuerpo de Joe Bonham. Sus recuerdos constantes para volver a su infancia en Colorado, sus días de pesca con su padre, o su traslado a California donde Kareen, su novia, debe seguir adelante sin él. Su querida Kareen, una joven de 19 años con el pelo castaño y los ojos claros, a la que sigue recordando exactamente igual que cuando conversaban y paseaban juntos antes de la contienda bélica.

Sus 4 meses de instrucción y menos de 11 meses de guerra le han llevado a ser un despojo, un tronco viviente, un muerto en vida. Su desesperación y angustia van creciendo conforme se va dando cuenta de la realidad plena y Dalton Trumbo lo transmite crudamente, sin artificios.

Piensa que dando cabezazos contra la almohada siguiendo el código morse logrará comunicarse con su enfermera, pero resulta totalmente infructuoso hasta que le drogan con tranquilizantes pensando que le aliviaran un dolor que no para de crecer en su cabeza. Vuelven a cambiar a la enfermera encargada de su cuidado, y ésta, sí que intenta comunicarse con él trazando letras en su pecho. Se ilusiona y piensa que podría ganarse la vida como una atracción de feria, exponiendo al hombre vivo que está muerto o al hombre muerto que vive.

El discurso antibelicista final es arrollador, sin pliegos, cuando la respuesta que recibe es “lo que quieres va contra las normas, ¿quién eres?”, dejando a Joe Bonham al borde del suicidio que no puede acometer.

Las reflexiones a las que obliga la lectura de esta novela ponen sobre la mesa tabús como la eutanasia y te hace replantear muchas de las cosas que hasta ahora no te habías parado a pensar.

JOHNNY COGIÓ SU FUSIL (Película) – Dalton Trumbo

El propio Dalton Trumbo, más de 30 años después de su publicación, es el encargado de llevar a la gran pantalla su propia novela. Su experiencia en el cine le animó a ello. La película comienza con imágenes de archivo de los mandatarios que representaban a los países participantes en la IGM, sobreponiendo los títulos de crédito para centrar la fecha de la acción, hasta que en abril de 1971, los Estados Unidos entran en la guerra y Woodrow Wilson pide voluntarios para luchar en ella.

De ahí, pasamos a la pantalla en negro con un respiración de fondo, hasta que se abre e foco y aparecen 3 médicos en un quirófano hablando del caso de un soldado no identificado, la baja desconocida nº 47, llevando su cuerpo al hospital únicamente para su estudio e intentar buscar posibilidades en el futuro para otros soldados. La imagen es en b/n y Trumbo recurre a la voz en off para plasmar los pensamientos del enfermo.

Pero Joe Bonham, que así se llama, sí está vivo y su mente despierta en el hospital, llamando a su prometida, Kareen. Aquí se recurre a los flashback, esta vez en color, cuando la vida de Joe tenía un sentido y un futuro, para enseñarnos sus recuerdos. La noche antes de unirse a filas, que la pasa con Kareen, despidiendo la escena con el sonido del obús que va a destrozar la vida de Joe.

La trama va combinando la acción en el presente, con la voz en off dando luz a los pensamientos de Joe Bonham, a la vez que los médicos y enfermeras nos dicen el drama y desamparo total ante el que se encuentran. A través del desesperado y desconsolado soliloquio del cerebro de Joe vamos conociendo sus sentimientos, sus pensamientos, su angustia, su dolor, su soledad, su desesperación.

Hay una escena en que Jesucristo juega a las cartas con los soldados que van a morir y con Joe, porque él será un caso especial, un muerto en vida, mostrando la desoladora, deprimente y brutal visión de Trumbo sobre la guerra.

El color y el b/n se van alternando, con sus recuerdos de infancia en Colorado, yendo de pesca con su padre, la tradición religiosa familiar, un colorido pasado que descubre el negro presente despertando, poco a poco, la conciencia de su estado real.

Arrinconado en un almacén para que nadie lo vea, poco a poco va siendo consciente de su situación verdadera, sin brazos ni piernas, sin nariz ni la parte inferior de su rostro, sordo, mudo y ciego, apenas consciente de lo que ocurre a su alrededor, de cuando lo lavan o cambian las sábanas, del día y la noche…

Llega una nueva navidad y la nueva enfermera descubre cómo comunicarse con él. Joe intenta hacer lo mismo golpeando la almohada con su cabeza, pero la frustración lleva a las drogas con calmantes, hasta que reconocen el código morse que emplea con los golpes. Por fin logra comunicarse y decir lo que quiere para vivir, pero la intransigencia le aboca a pedir que le maten. ¡Mátenme! ¡Mátenme! ¡Mátenme! S.O.S. Ayúdenme.

Una de las películas más duras y crudas que jamás se han filmado, con una visión novedosa desde el punto de vista de la víctima. Desde 1914 ha habido más de 80 millones de muertos por las guerras, más de 150 millones de desaparecidos y mutilados en ellas, y la película se estrenó en 1971…

Eduardo Garrido.

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