Reseña de El Príncipe Lestat de Anne Rice

Nueva entrega de la saga Crónicas Vampíricas después de once años, que ha levantado mucha expectación entre todos los fans de la obra, sobre todo después de algunas desafortunadas entregas que no lograron mantener el nivel de los primeros libros...
No he visto aún demasiadas reacciones positivas o negativas sobre 'El Príncipe Lestat' pero tengo la extraña sensación de que Anne ha querido contentar tanto a los viejos como a los nuevos lectores pero sin conseguir satisfacer a ninguno. 

La obra se inicia con una especie de resumen de los primeros libros explicando el origen de la raza vampírica, a modo de introducción para los lectores que quieren sumergirse en este mundo, además de un glosario de palabras propias de los vampiros y su correspondiente significado. Comenzando después una serie de capítulos con un protagonista distinto en cada uno de ellos, explicando de manera breve su historia, a modo de recuerdo, y dando lugar a una confusa situación en la que es difícil saber si lo que está contando está ocurriendo en la actualidad o pasó hace años. Un buen ejemplo de esto sucede cuando Lestat habla de su encuentro con Fareed, un vampiro científico que parece dispuesto a investigar (de manera noble) a sus congéneres, antes de que se atreva a hacerlo un científico mortal con mucha menos sensibilidad. El caso es que Lestat habla de su tiempo con Fareed y Seth como si estuviera ocurriendo en este instante para luego contarnos al final del capítulo que ese encuentro sucedió hace veinte años...menos mal que todo ello tuvo una consecuencia que más tarde nos ayudará a situarnos sobre lo que está ocurriendo aquí y ahora y lo que forma parte del pasado. Pero no es ese el único y confuso caso, sino que nos pasará más de una vez. 

En 'El Principe Lestat' se explica la situación de los vampiros en la actualidad, perfectamente adaptados a los nuevos tiempos, con sus ordenadores, iPhones y demás modernidades, además de una superpoblación de bebedores de sangre que parece que no gusta a todo el mundo, apareciendo entonces La Voz, un ser que se comunica con los vampiros en sus mentes intentando convencerles de que utilicen sus poderes para quemar a todos los vampiros jóvenes que se encuentren. Y mareando con este tema, con La Voz hablando con uno, en el siguiente capítulo con otro, y después con otro más, nos pasamos gran parte del libro, esperando que ocurra algo interesante que nos empuje a seguir leyendo. Lestat es el niño mimado de Anne y es su presencia la que hace el libro interesante. Sus capítulos son los que llenan de vida la obra y por fin, en las cien últimas páginas se desencadenan los hechos. La violencia y la sangre del asesinato más atroz que se pueda producir en el mundo vampírico te deja con los ojos pegados a la novela, y la actuación de Lestat, obligado por sus seguidores a ser el lider de su raza culmina de manera satisfactoria dejando un final abierto para posteriores entregas. 

Dentro de los capitulos en los que se habla de los distintos vampiros protagonistas, me quedo sin duda con Gregory, Antoine, y con el regreso de Louis, pero no me gusta el tratamiento que le da a la figura de Maharet y Mekare, demasiado ilusas y sencillas para ser las vampiras más ancianas de los Hijos de la Oscuridad, al igual que Rhoshamandes que no llega a ser ni malo ni bueno sino todo lo contrario, incluso algo torpe, diría yo...Conoceremos también el auténtico origen de la Talamasca (los detectives de lo paranormal) que parecen en principio tener un papel primordial en los hechos, pero que pasan sin pena ni gloria como simples testigos presenciales. Y me resulta esperanzadora la aparición de Rose y Viktor que prometen ofrecernos buenos momentos en un futuro si la autora no se pierde en desvaríos y los utiliza con acierto.
En el mundo de los vampiros de Rice, todo es muy romántico, sensible y melancólico, sin llegar a la cursilería de 'Crepúsculo' y similares, lo cierto es que dan ganas de convertirse en vampiro: han logrado mezclarse con los mortales y pasar desapercibidos, sus cuerpos son esbeltos y bellos despertando admiración a su alrededor y además tienen más conciencia y nobleza que nosotros, pues pueden alimentarse dando pequeños sorbos sin necesidad de matar a nadie, y cuando se ven en la obligación de hacerlo, las víctimas son malhechores y delincuentes que estarían mejor muertos. Así que no debemos tener miedo si hay vampiros entre nosotros, ellos se encargarán de hacer justicia.

Como conclusión, para mí 'El Príncipe Lestat' me parece un libro algo pobre en interés, que ni siquiera llega a resultar entretenido salvo en sus últimas páginas, pero que podría haber sido más atrayente pues el mundo que Anne ha creado en torno a los bebedores de sangre puede desarrollarse hasta límites inalcanzables. Es un buen paso para volver a retomar la saga, pero tendrá que hacerlo mucho mejor en el siguiente si no quiere perderse en divagaciones que sólo le interesan a ella...

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