[Libro Vs Película} Johnny cogió su fusil
Cerrando el póker de obras dedicadas al centenario de la IGM, hablamos de una obra centrada en el otro lado del heroísmo y la épica del belicismo, la crítica voraz al resultado menos reconocible de cualquier conflicto bélico.
JOHNNY COGIÓ SU FUSIL
(Libro) – Dalton Trumbo

Hollywood, que logró un gran éxito profesional
a pesar de las tremendas trabas que la caza de brujas protagonizada por el
senador
Publicada en 1939, dos días después de iniciarse la IIGM y 2
años antes de la entrada de EE.UU. en la misma, fue un éxito desde el
principio. Basada en una noticia que Trumbo leyó en un periódico sobre la
visita del Príncipe de Gales a un veterano canadiense de la IGM que había
perdido todos los sentidos y miembros de su cuerpo, se convirtió en la obra
antibelicista por antonomasia.

Pero su cerebro sí funciona plenamente y es capaz de sentir
la presencia de otras personas en la habitación en la que está confinado o recordar
el pasado o ver el negrísimo futuro que le espera.
Las enfermeras van y vienen, algunas huyen ante la crudeza
de sus heridas, hasta que parece que una de ellas se queda como encargada
permanente de su cuidado durante el día.
La crudeza con que Trumbo nos plasma los pensamientos de Joe
al darse cuenta de su situación te obliga a tragar saliva con cuidado. La falta
de puntuación durante todo el texto, solo auxiliado por el punto y seguido y el
punto y aparte, reflejan la claustrofobia vital en que sobrevive el cuerpo de
Joe Bonham. Sus recuerdos constantes para volver a su infancia en Colorado, sus
días de pesca con su padre, o su traslado a California donde Kareen, su novia,
debe seguir adelante sin él. Su querida Kareen, una joven de 19 años con el pelo
castaño y los ojos claros, a la que sigue recordando exactamente igual que
cuando conversaban y paseaban juntos antes de la contienda bélica.
Sus 4 meses de instrucción y menos de 11 meses de guerra le
han llevado a ser un despojo, un tronco viviente, un muerto en vida. Su
desesperación y angustia van creciendo conforme se va dando cuenta de la
realidad plena y Dalton Trumbo lo transmite crudamente, sin artificios.
Piensa que dando cabezazos contra la almohada siguiendo el
código morse logrará comunicarse con su enfermera, pero resulta totalmente
infructuoso hasta que le drogan con tranquilizantes pensando que le aliviaran
un dolor que no para de crecer en su cabeza. Vuelven a cambiar a la enfermera
encargada de su cuidado, y ésta, sí que intenta comunicarse con él trazando
letras en su pecho. Se ilusiona y piensa que podría ganarse la vida como una
atracción de feria, exponiendo al hombre vivo que está muerto o al hombre
muerto que vive.
El discurso antibelicista final es arrollador, sin pliegos,
cuando la respuesta que recibe es “lo que quieres va contra las normas, ¿quién
eres?”, dejando a Joe Bonham al borde del suicidio que no puede acometer.
Las reflexiones a las que obliga la lectura de esta novela
ponen sobre la mesa tabús como la eutanasia y te hace replantear muchas de las
cosas que hasta ahora no te habías parado a pensar.
JOHNNY COGIÓ SU FUSIL
(Película) – Dalton Trumbo

De ahí, pasamos a la pantalla en negro con un respiración de
fondo, hasta que se abre e foco y aparecen 3 médicos en un quirófano hablando
del caso de un soldado no identificado, la baja desconocida nº 47, llevando su
cuerpo al hospital únicamente para su estudio e intentar buscar posibilidades
en el futuro para otros soldados. La imagen es en b/n y Trumbo recurre a la voz
en off para plasmar los pensamientos del enfermo.
Pero Joe Bonham, que así se llama, sí está vivo y su mente
despierta en el hospital, llamando a su prometida, Kareen. Aquí se recurre a
los flashback, esta vez en color, cuando la vida de Joe tenía un sentido y un
futuro, para enseñarnos sus recuerdos. La noche antes de unirse a filas, que la
pasa con Kareen, despidiendo la escena con el sonido del obús que va a
destrozar la vida de Joe.
La trama va combinando la acción en el presente, con la voz
en off dando luz a los pensamientos de Joe Bonham, a la vez que los médicos y
enfermeras nos dicen el drama y desamparo total ante el que se encuentran. A
través del desesperado y desconsolado soliloquio del cerebro de Joe vamos
conociendo sus sentimientos, sus pensamientos, su angustia, su dolor, su
soledad, su desesperación.

El color y el b/n se van alternando, con sus recuerdos de
infancia en Colorado, yendo de pesca con su padre, la tradición religiosa
familiar, un colorido pasado que descubre el negro presente despertando, poco a
poco, la conciencia de su estado real.
Arrinconado en un almacén para que nadie lo vea, poco a poco
va siendo consciente de su situación verdadera, sin brazos ni piernas, sin
nariz ni la parte inferior de su rostro, sordo, mudo y ciego, apenas consciente
de lo que ocurre a su alrededor, de cuando lo lavan o cambian las sábanas, del
día y la noche…
Llega una nueva navidad y la nueva enfermera descubre cómo
comunicarse con él. Joe intenta hacer lo mismo golpeando la almohada con su
cabeza, pero la frustración lleva a las drogas con calmantes, hasta que
reconocen el código morse que emplea con los golpes. Por fin logra comunicarse
y decir lo que quiere para vivir, pero la intransigencia le aboca a pedir que
le maten. ¡Mátenme! ¡Mátenme! ¡Mátenme! S.O.S. Ayúdenme.
Una de las películas más duras y crudas que jamás se han
filmado, con una visión novedosa desde el punto de vista de la víctima. Desde
1914 ha habido más de 80 millones de muertos por las guerras, más de 150
millones de desaparecidos y mutilados en ellas, y la película se estrenó en
1971…
Eduardo Garrido.
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