Senderos de Gloria [Libro vs Película]
Edu Garrido vuelve con fuerza con dos nuevos clásicos. La novela Senderos de Gloria de Humphrey Cobb y su adaptación al cine por Stanley Kubrick. Nadie te lo contará mejor que él.
Senderos de Gloria - Humphrey Cobb
[Libro]
Humphrey Cobb fue un joven
rebelde que no le iba bien con los estudios y, al estallar la
Gran Guerra (IGM), decidió ser uno de los
primeros voluntarios en alistarse al ejército canadiense. Luchó en la batalla
de Amiens y fue herido por lo que vivió de primera mano lo que fue el conflicto
y lo que se cocía en las trincheras. Casi 20 años después leyó un artículo en
la prensa sobre la absolución de cinco soldados franceses que fueron fusilados
por su propio ejército durante dicha contienda bélica. La indemnización del
gobierno francés a las viudas fue de un franco por cabeza. La indignación se
apoderó de Cobb y empezó a investigar el caso. De ahí surge “Senderos de
gloria”, un relato crudo, sucio, realista, sin contemplaciones, casi en plan
documental, golpeándote de pleno en la cara sobre las condiciones en que se
luchaba y sobre las costumbres y las tan actualmente de moda “castas” militares
de la tropa gala.
La trama de la novela es
sencilla. El alto mando francés ordena a un regimiento francés tomar una colina
llamada “El grano”, totalmente inexpugnable, que hasta ese momento les ha
llevado de un intento fallido a otro con múltiples bajas. El regimiento lo
asume y se prepara para ello, pero el abrumador bombardeo y fuego de
ametralladoras por parte del bando alemán prácticamente les impide salir de las
trincheras. Los pocos que consiguen salir caen muertos en el intento o a los
pocos metros, salvo alguna excepción que al verse solo decide volver. Este
hecho sirve de excusa al General al mando para diezmar a sus propios hombres y
dar ejemplo entre ellos. Tras varias charlas con otros oficiales consiguen
convencerlo para que rebaje sus pretensiones a juzgar a un hombre por batallón,
4 en total, que deberán ser elegidos por sus respectivos responsables. El resto
es la inquebrantable lucha entre la maquinaria de guerra y judicial militar
contra la razón, del odio y la soberbia contra la camaradería y el sentido
común.
El lenguaje empleado por Humphrey
Cobb es muy coloquial, especialmente en la primera parte del libro, donde nos
va contando cómo es la vida de los soldados franceses en el frente, qué es lo
que piensan, de qué hablan entre ellos, cuáles son sus preocupaciones, las
manías y convicciones que tienen respecto a cómo seguir vivos en una contienda
en la que, la gran mayoría de ellos, están convencidos que saldrán con los pies
por delante.
La segunda parte del texto ya
entra de pleno en el intento de asalto a “El grano” y a la consecuente reacción
de los mandos, intentando ocultar sus propios errores montando un arbitrario
consejo de guerra a lo que ellos tratan como mera carne de cañón para lograr
sus medallas y honores. La vergüenza en que se convierte el juicio, con algunos
puntos en los que el propio Cobb pone el dedo en la llaga para dar más énfasis
a la barbaridad cometida. Aquí la narración ya es más sucia, más cruda, más
ácida y crítica, dejando claro el papel de cada personaje, sin funambulismos ni
artificios sino directo a la yugular. El final es de los que pone la carne de
gallina y te hace tragar saliva sin parar porque la boca se ha quedado seca,
exactamente igual que a los hombres que, mojados, sucios, cansados y sin
esperanza, con un cigarrillo en la boca, se agazapaban en las trincheras del
frente durante la Primera Guerra
Mundial, que este año cumple su primer centenario y nos sirve de pretexto para
rememorar una de sus obras clave.
Senderos de Gloria - Stanley Kubrick
[Película]
Más de 20 años después, el
guionista Jim Thompson fue transformando la novela de Humphrey Cobb en un guión
filmable, modificando determinadas cosas, mientras Stanley Kubrick buscaba
financiación y un actor principal que atrajera el dinero necesario para
invertir y hacer rentable la película. Hablaron con United Artist, entre otros,
y sondearon a Richard Burton, James Mason y Gregory Peck (que estaba decidido a
hacerla, pero al terminar sus compromisos) hasta que Kirk Douglas, vistas las
prisas de Kubrick y que podía perder el papel, cambió sus planes de trabajo
para financiar Senderos de Gloria con su productora Bryna, reservándose el
papel principal, que en el caso del guión cinematográfico pasaba a ser el del
Coronel Dax.

El argumento de la película se
centra en la obra de Cobb, aunque con ciertos cambios. Aquí el protagonista
absoluto es el Coronel Dax, interpretado por Kirk Douglas, que lucha en dos
frentes a la vez, en primera línea de batalla junto a sus hombres y en los
despachos del alto mando contra la anquilosada mentalidad de los generales que
solo piensan en mantener su jerarquía y posición sin mácula, independientemente
de la moralidad o corrección de las acciones ordenadas.
El General Boulard (Adolphe
Menjou) llega desde el alto mando para transmitir la orden al General Mireau
(George McReady) de asaltar una colina infranqueable dominada por el ejército
alemán, llamada en este caso El Hormiguero. Mireau, en un principio se niega
dado que es imposible, pero aquí aparece esa doble moral corrupta de los cargos
dominantes prometiendo su ascenso sin decirlo claramente, lo que hace cambiar
de opinión al General.
Mientras tanto, Kubrick nos va
mostrando cómo es la vida de los soldados en las trincheras con unos
maravillosos travellings siguiendo a Dax o a Mireau para repasar a la tropa y
animarla, o con unos grandiosos planos de seguimiento, especialmente logrados
en la patrulla previa al asalto y en la batalla misma. Posteriormente se ha
logrado saber que esa forma de rodar que tanto nos maravilló fue un homenaje de
Kubrick a su adorado Max Ophuls, famoso por sus largos planos y su negación a
los cortes rápidos y los primeros planos intrascendentes. Kubrick siguió su
ejemplo y se guarda todos los primeros planos para escenas donde el
enfrentamiento entre los personajes lo requiere.
Stanley Kubrick, tras la buena
acogida de “Atraco perfecto”, quería otro éxito y cada vez fue mostrando más su
carácter obsesivo, llegando a ser él mismo el que rodaba la mayoría de las
escenas.
El desarrollo de los actos
previos al juicio, el propio consejo de guerra y, especialmente, las
posteriores maniobras de Dax por conseguir una reacción liberadora del General
Boulard son magistrales (las escenas del fusilamiento en sí mismo ya son
enormes por sí solas). Son escenas donde Adolphe Menjou da rienda suelta al
cinismo y a la bajeza humana propia de los poderes fácticos, intentando comprar
al Coronel Dax y dejando al General Mireau como cabeza de turco de la
barbaridad cometida pero envolviéndolo con un papel apto a la escala moral de
los militares de la época, sin admitir el error propio. Dax se niega y nos
lleva a un final que nos devuelve un poco la fe perdida. La tropa reunida en la
cantina se dedica a beber y a jalear la aparición de una joven teutona recién
llegada para alegrarles la vista y hacerles pasar el rato. Esta, llorando, se
pone a cantar y consigue emocionar a todos los presentes que, primero callan y
luego se unen a ella consiguiendo un efecto redentor y emotivo único. Mientras
tanto, Dax está fuera recibiendo la orden de volver al frente inmediatamente en
una escena maravillosa en la que Kirk Douglas responde a su sargento “déjelos
un rato mas”.
El resultado final es una de las
mejores películas antimilitaristas de toda la historia del cine, no solo por su
mensaje, sino por su calidad técnica, por su excelente fotografía en blanco y
negro, su apabullante dirección, sus buenas interpretaciones y su excelente manera
de quitarnos la venda de los ojos. El propio Winston Churchill llegó a decir
que Senderos de Gloria se acercaba más que cualquier otra película a la
atmósfera de la Primera Guerra
Mundial.
Reseña realizada por Edu Garrido.
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